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  • Ángela Gonzáles Vinasco

Cuando usted gasta, ¿lo hace desde la escasez o desde la abundancia?

Actualizado: 8 de may de 2019

¿Se ha observado en alguna de estas acciones? aplicando poca crema en el cuerpo porque ya casi se acaba, agregando agua al shampoo para sacar lo que queda de producto, cortar la crema dental porque todavía hay por aprovechar, almacenando algo que se le dañó pensando que de pronto más adelante lo arreglará, o solicitando rebajas en los lugares a pesar que a veces intuye que están a buen precio.


Bajo todas estas acciones se está enviando una señal indirecta de escasez a su cerebro, la cual está asociada al miedo.

Prácticamente se está creyendo que no tiene la capacidad para producir más dinero, que su nivel de merecimiento es tan bajo que usted se conforma con tener pertenencias en mal estado, desorganizadas o sucias.

Si usted es de los que piensa:  “nadie entra aquí, ¿para qué organizar?, ¿para qué limpiar?" ¿Además considera que no es lo suficientemente importante como para creer que merece estar en un lugar limpio, ordenado y donde todo funcione bien?, ¿Por qué se acomoda en la incomodidad?

Si tiene o ha tenido esos pensamientos, se deben básicamente a su nivel de merecimiento, así que esto hará que su relación con el dinero sea desde la escasez.

Hasta que usted cambie esa percepción, atraerá el dinero a su vida, si no cada vez se alejará más.

Cuando empiece a corregir estos hábitos y tenga una relación con el dinero desde la abundancia, desde la seguridad en sí mismo, de ser capaz de producir más dinero y conseguir todo lo que usted desea, en ese momento será un imán para atraer más dinero.

Dicha generación de dinero debe ser un resultado de estar haciendo algo que le gusta, que disfruta y que ama.

Si para usted conseguir el dinero es resultado de estrés, sacrificio y dolor seguirá viviendo en escasez porque si le duele ganar le va a doler dar e interrumpirá una ley de prosperidad que consiste en dar y recibir, debido a que no dejará que el dinero fluya.

Pese a todo lo anterior, tenga siempre presente que la satisfacción mental, emocional y espiritual preceden a la satisfacción financiera. Cabe aclarar que muchos hábitos a nivel financiero hacen que el cambio de estas acciones sea más fácil.

Ejemplo: ceñirse a un presupuesto para que siempre se tenga control sobre los gastos, no gastar más de lo que se gana, ahorrar y tener un rubro en ese presupuesto que se llama imprevistos.

Fuente: https://www.elpais.com.co/economia/cuando-usted-gasta-o-invierte-lo-hace-desde-la-escasez-o-desde-la-abundancia.html

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